REVISTA EN GENÉRICO NÚMERO 42
o suelen encabezar la lista de imprescindibles de las guías de viaje y las revistas de tendencias. Reciben mucha menos atención mediática que el Prado o el Louvre –y también, en contrapartida, están mucho menos masificados–. Sin embargo, eso no significa que no custodien auténticas joyas o que lo sean en sí mismos. Son esos pequeños grandes museos que nos invitan a que los descubramos y nos asombremos ante su singularidad. Ya que hemos mencionado el Prado, empecemos por uno de los más deliciosos museos madrileños: el del Romanticismo. En una recoleta calle del barrio de Justicia se levanta este palacete que recrea la atmósfera y la vida cotidiana de la alta burguesía en el siglo XIX. Su colección de más de 17.000 fondos incluye pintura, dibujo, estampa, escultura, mobiliario, fotografía o artes decorativas. Entre sus gemas y curiosidades, la pistola de bolsillo (o cachorrillo) con la que se sospecha que Larra puso fin a su corta vida, o el retrato de San Gregorio Magno de Goya . La industria de la seda fue capital en la economía valenciana en la Edad Moderna. El Museo de la Seda es un enclave único para conocer su proceso de producción y su significado histórico y social. Los visitantes hallarán muestras de tejidos de incalculable valor, telares y ropajes, ade- más de demostraciones de la extracción del hilo de seda y del manejo de un telar Jacquard del siglo XVIII. Sus salas son también obras maestras de la artesanía, como el deslumbrante Salón de la Fama, con frescos en el techo que recrean el Cielo y su pavimento de baldosas de cerámica que representan los cuatro continentes conocidos en la época. Salpicados por España encontramos espacios expositivos que buscan poner en valor las industrias que fueron una vez motor económico del país, como la mine- ría. Por citar algunos, el Parque Minero de Riotinto, el Pozo Julia, el Parque Minero de Almadén o el Museo de la Mina de Arnao. Este último, en Asturias , propone una impactante ruta por la explotación de carbón mineral más antigua de la península ibérica y única mina submarina de Europa . Por su parte, la Fábrica de Luz - Museo de la Energía recupera el pa- trimonio industrial y la memoria de varias generaciones que trabajaron en la antigua central térmica de la Minero Siderúrgica de Ponferrada . Concluimos en el recién inaugurado V&A East Storehouse de Londres , un asom- broso híbrido entre galería, almacén y gabinete de curiosidades. Su servicio “Pedir un artículo” permite solicitar acceso a piezas concretas de la colección. Lo difícil es elegir entre sus más de 250.000 objetos, 350.000 libros y mil archivos, que incluyen vestidos de Balenciaga , joyas, mobiliario, esculturas, objetos personales de artistas como Elton John o PJ Harvey o el telón diseñado por Picasso en 1924 para el ballet ruso “El tren azul”. Bola extra: el David Bowie Centre, de visita obligada para los fans del genial músico británico. Lástima que las limitaciones de espacio nos impidan hablar de todos los que quisiéramos, pero les animamos a inves- tigar: seguro que tienen algún museo que desconocían a la vuelta de la esquina. LA EXPERIENCIA N CAROLINA PRADA Periodista y comunicadora Pequeños grandes museos para descubrir Museo del Romanticismo. Javier Rodríguez Barrera © Museo del Romanticismo. Javier Rodríguez Barrera © ocio www.aeseg.es | 32
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